Grupo Hilanderas de Almudévar

Las Hilanderas de Almudévar representan la tradición, el pueblo de Almudévar y el apego que tenemos a nuestras costumbres. Siempre hemos contado con el apoyo de las Hilanderas como difusión y para dar a conocer la Trenza fuera de Almudévar y estamos muy orgullosos de ello.

Hace varios años recuperamos uno de los antiguos oficios, como es el de trabajar la lana, gracias a la iniciativa de la Asociación Antigua Feria de Almudévar, de la mano de nuestra querida Carmen Rivas.

A lo largo de estos años, el grupo de Hilanderas Mayores de Almudévar venimos mostrando por toda la geografía nacional este antiguo oficio a las generaciones más jóvenes, y hacemos que las no tan jóvenes recuerden con nostalgia cómo lo hacían sus madres y abuelas.

En el mes de mayo nuestro pueblo, Almudévar, enclavado en la Hoya de Huesca, se llenaba de esquiladores llegados de otras tierras y de modo artesanal esquilaban a las ovejas. Parte de esta lana, de muy buena calidad, la compraban nuestros mayores.

Se llevaba esta lana para ser lavada a mano con esmero en la fuente de “los tres caños”, todavía existente, extendiéndose sobre las losas para secarla al sol. Una vez seca, se procedía a limpiarla de impurezas como pajitas, briznas de hierba, cachurros, labor a la que se da el nombre de escorpiñar.

Limpia como los “chorros del oro”, se procedía a su cardado, pasándola una y otra vez entre dos manoplas de madera con púas metálicas, llamadas cardas, hasta dejarla suave y esponjosa.

Seguidamente se hacía el copo para hilar, poniendo éste en la caña o rueca y con paciencia, y no menos habilidad, se sacaba el hilo. Este hilo se juntaba con otros dos usados y se torcía con el huso o torcedor, quedando listo para que unas manos hábiles con las agujas confeccionaran esos calcetines gruesos o peduques, chalecos y otras prendas.

Este largo proceso, para finalmente poder confeccionar la necesaria prenda de abrigo en el pasado, requería de muchas habilidades y pacientes procesos que podemos resumirlos en su orden cronológico: lavar, escorpinar, cardar, hilar, torcer y peduquear o tejer. La lana también se destinaba a llenar aquellos abultados colchones y edredones ya casi desaparecidos. En algunas ocasiones, la lana se teñía con productos tan diversos como plantas silvestres, hierro, etc.