Pepe Cerdá

Pepe Cerdá ha sido una de las personas que más apoyo ha mostrado desde un principio a nuestra Trenza. Su labor de difusión entre su círculo de amistades y relaciones tiene más el carácter de “apostolado” que, de recomendaciones, hablando con ellos con gran pasión y entusiasmo siempre que se nombra a la Trenza, y a Almudévar. Ser merecedores de su amistad es un privilegio para nosotros.

“No soy un pintor figurativo, no soy un pintor abstracto, no soy un pintor clásico, no soy un pintor moderno. Me importan un rábano la posmodernidad, la ultra modernidad y la retro progresión. Niego la muerte de la pintura. Me hago preguntas y las intento responder sobre una tela y tensadas en un bastidor. Las cosas artísticas, por otra parte, deben tener algo de sustancia, algo de mágico, de casual o de inexplicable, algo de evidentemente cierto pero imposible de contar de otro modo.

Si, además, como es el caso, se trata de pintura, está tendrá que emanar de lo que le es propio: algo que se llama plasticidad, fuerza, misterio, etcétera, que, como todas las cosas que se llaman de muchas maneras, nadie sabe muy bien de qué se trata, pero que se evidencia con rabia al contemplar un buen cuadro en directo. Aspirar a que esto ocurra tan sólo una vez es motivo suficiente para dedicar toda una vida a la pintura. De estas cosas no se habla, ni falta que hace, aunque yo por mi carácter todo me lo tenga que explicar”.

Buñales (Huesca), 1961

En los cursos 1988-89 y 1989-90 estuvo becado por la Diputación de Zaragoza en la Casa de Velázquez, de Madrid.

De 1990 a 1997 reside y trabaja en París, y desde finales de 1997 en Villamayor (Zaragoza).

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